Estoy cansada de discutir con mi pareja: ¿Crisis o ruptura?

Discutir en pareja es normal, pero cuando el conflicto es constante y destructivo, puede ser señal de una crisis o una ruptura inminente. Este artículo te ayuda a identificar cuándo una discusión es parte del proceso y cuándo es momento de replantearte el vínculo desde la conciencia emocional.

Las discusiones forman parte de cualquier relación. Es normal que existan desacuerdos, momentos de enfado o etapas en las que cueste más encontrar una forma de entenderse. Sin embargo, cuando las discusiones se vuelven constantes, repetitivas u ofensivas, pueden empezar a desgastar el vínculo y hacer que te preguntes: «Estoy cansada de discutir con mi pareja, ¿qué podemos hacer?»

Las relaciones, como las personas, también atraviesan cambios. Hay momentos en los que lo que antes funcionaba deja de hacerlo de la misma manera y es necesario encontrar nuevas formas de relacionarse. Por eso, una crisis de pareja no significa necesariamente que la relación esté abocada a una ruptura. Lo importante es observar cómo afrontáis lo que ocurre entre vosotros, si podéis escucharos, reparar el daño y hacer cambios cuando es necesario.

Además, una relación sana no tiene por qué ser una relación perfecta. Habrá momentos de distancia, frustración o desacuerdo. La dificultad aparece cuando determinados conflictos se repiten sin resolverse y la discusión se convierte en la principal forma de relacionarse.

@programamia

¿Por qué necesitas abrir conversaciones tensas en la relación tan a menudo? Sacar temas incómodos, cuestionar el vínculo o pedir cambios no te convierte en una persona conflictiva. Sin embargo, hay una diferencia abismal entre generar tensión desde la herida y liderar una conversación desde la seguridad y la parte adulta. MIA I Psicología especializada en vínculos y heridas de apego #psicologia #apegoemocional #relaciones

♬ sonido original – Programa Mia – Programa Mia

Si estás cansada de discutir con tu pareja y quieres entender qué puede estar ocurriendo entre vosotros, en este artículo abordamos las posibles causas y algunas claves para afrontar esta situación. 

¿Por qué surgen las discusiones en pareja? 

Los motivos de por qué surgen las discusiones dentro de una pareja son multicausales. 

Depende de las personas que conformen el vínculo, de los motivos que incitan la discusión y de cómo se gestiona el problema. 

No obstante, aquí te brindo una serie de hechos que podrían actuar como detonantes de las discusiones: 

  • Diferencias en la percepción de un mismo hecho 
  • Falta de diálogo
  • Celos
  • Estilos pasivo-agresivos en la comunicación 
  • Problemas relacionados con la familia de tu pareja 
  • Factores externos como situaciones laborales estresantes, problemas económicos o de conciliación del tiempo
  • Expectativas no cumplidas 
  • Resentimientos acumulados y emociones reprimidas

Todos estos factores aumentan la vulnerabilidad para que se generen situaciones de tensión. La clave está en no focalizarse tanto en el problema, sino en cómo manejarlo. Esto es, aprender a desarrollar una comunicación asertiva para conseguir una resolución más funcional del conflicto.

¿Es normal discutir con tu pareja? 

Las discusiones ocasionales son comunes e incluso constructivas, ya que nos permiten entender el punto de vista de la otra persona y trabajar para llegar a una meta común. 
No obstante, las discusiones se tornan perniciosas dependiendo de su frecuencia e intensidad. Si cuando ocurren hay insultos, gritos, faltas de respeto, invalidación emocional o se rehuye del conflicto, son señales de que los patrones relacionales se están volviendo tóxicos.

Las palabras que hieren no se ven pero dejan cicatrices en el alma.

Normalmente, cuando no sabemos discutir, entramos en una escalada ascendente que no lleva a nada más que a perpetuar el conflicto, generando un importante desgaste psicológico en ambos miembros. 

Es por esto que es necesario contar con las herramientas adecuadas para detectar el punto de “no retorno”, saber frenar y aplicar “el tiempo fuera”. Esto es, saber cuando frenar, pedir un tiempo, irte de la situación y tratar de resolverla cuando las emociones se enfríen un poco. 

La escucha activa 

Podemos definir la escucha activa como la capacidad de prestar atención total a la persona que nos está hablando, sin interrupciones, ni distracciones. Se percibe a través de la formulación de preguntas, mostrando un interés real por parte de quien escucha. 

Esta habilidad es crucial en la resolución de conflictos porque si no escuchamos desde la empatía, no podremos saber de dónde viene el malestar de nuestra pareja o la causa del problema.

Expectativas y emociones 

Muchas veces, somos incapaces de comunicar correctamente lo que nos pasa. 

Podemos recurrir al silencio, a la distancia o a las malas caras, esperando que nuestra pareja actúe en consecuencia. Pero esto, lejos de encontrar una solución eficaz, tan solo empeora la situación. 

Tu pareja no tiene una bola de cristal para adivinar lo que te ocurre si no se lo has dicho, por lo tanto, si es una estrategia que utilizas con frecuencia, te invito a que la abandones y la sustituyas por otra más eficaz. Por ejemplo, en lugar de esperar a que actúe, puedes dar el primer paso comunicando qué es lo que te pasa desde el “yo”, no desde el “tú has hecho”.

Responder vs reaccionar

Cuando estamos enfadados es frecuente que nos domine la emoción y la ira. Por eso es importante saber detectar en qué nivel de enfado estamos. 

Si la discusión está dirigida por la reacción emocional, con muchas probabilidades desembocará en un problema mayor.

Por el contrario, si tomamos conciencia de nuestro estado emocional podremos responder desde la tranquilidad, aprendiendo a dirigir el conflicto desde la razón y no desde el sentimiento. 

Te invito a que la próxima vez que te encuentres en esta situación trates de aplicar la técnica de “corte de escalada”. Por ejemplo, cuando sientas que la discusión está subiendo de tono, pide posponer tratar el tema en un momento donde se pueda hablar desde la racionalidad. 

Recuerda que las etapas por las que pasa una pareja son como las estaciones, inevitables y cambiantes. Más allá de los desacuerdos, el reto está en encontrar una meta y un punto en común donde podáis sanar y crecer a la par. No se trata de evitar las tormentas, sino de aprender a bailar juntos bajo la lluvia.

Comparte este artículo a quien creas que le va a servir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos: Responsable: Programa Mia SL. Finalidad: Gestión y publicación de los comentarios del blog. Legitimación: Consentimiento del interesado. Destinatarios: no se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos como se explica en la información adicional. También se puede instar reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos.

¿HARTA DE DEJARTE LA PIEL EN TUS RELACIONES?

Empieza a cambiar las cosas en nuestra masterclass gratuita

Apego evitativo en adultos

Cómo tratar a un hombre inmaduro emocionalmente