Cuando alguien se aleja no lo busques: lo que debes hacer

Si se aleja, no lo busques. Aprende a soltar y priorizar tu bienestar emocional. Descubre cómo superar el apego, cultivar la madurez emocional y atraer relaciones genuinas.

Hay una verdad incómoda que, aunque suene dura, a veces necesitamos escuchar: si se aleja no lo busques. Es una frase sencilla, pero encierra mucho más de lo que parece. Vivimos en un mundo donde las relaciones -ya sean serias, ‘rolletes’ de fin de semana, cuando empiezas a conocer a alguien…- tienden a ser fugaces, llenas de emociones intensas al principio, pero a menudo vacías de consistencia. 

Y es justo ahí donde empieza el problema: nos ‘enganchamos’ a lo que parecía perfecto al principio, a esas promesas implícitas de que todo irá bien, y cuando esa persona se aleja, sentimos que algo en nosotros está mal. Pero no, el problema no eres tú. Lo que debes hacer en esos momentos es aprender a soltar.

El peligro del love bombing

Pongamos un escenario: conoces a alguien y, desde el primer momento, todo parece de película. Mensajes a todas horas, cumplidos exagerados, planes a largo plazo en los primeros días… Es posible que estés siendo víctima del love bombing, una estrategia de manipulación emocional en la que te bombardean de atención para engancharte rápidamente, pero luego desaparecen o se distancian sin previo aviso. 

Si se aleja no lo busques, porque puede que solo hayas sido el objeto de una estrategia que busca satisfacer el ego de la otra persona. En lugar de intentar aferrarte a lo que hubo al principio, pregúntate si esa relación realmente era compatible contigo o si simplemente te quedaste atrapado en la intensidad del momento.

No persigas lo que huye

Cuando alguien se aleja, es natural sentir la necesidad de ir tras él, de buscar explicaciones, de recuperar ese contacto que te daba seguridad… Y claro, todo dependerá de la situación; por qué se aleja, si es temporal, si hay un motivo de peso, si no, cómo lo hace… Eso es importante tenerlo en cuenta y analizarlo, y no podemos generalizar. Así que, aquí es importante conocerte, escucharte y hablar con el otro si es necesario.

Sin embargo, en este punto te voy a decir algo clave: una persona que se distancia sin dar señales claras o sin explicaciones no es alguien que esté preparado para una relación real (siempre existen excepciones, claro, y cada caso deberá analizarse dentro de su contexto, como decíamos). 

Pero en general, perseguir a una persona así solo prolongará tu malestar. Además, insistir no traerá de vuelta el interés genuino, sino que más bien puede reforzar una dinámica desequilibrada donde tú siempre corres y la otra persona siempre se aleja (con el impacto que eso tiene para tu autoestima, claro). Y la madurez emocional implica saber cuándo es momento de soltar, aunque cueste o duela.

Madurez emocional: el arte de soltar

Si se aleja no lo busques; en cambio, trabaja en tu propia madurez emocional. La madurez emocional no es algo que se consiga rápidamente, sino que requiere tiempo, esfuerzo y un camino por recorrer. Y tal vez empiece también con la capacidad de aceptar la realidad tal como es. Así, en lugar de enfocarte en lo que la otra persona está haciendo o dejando de hacer, pregúntate qué necesitas tú en una relación: ¿respeto mutuo? ¿compatibilidad de pareja real? 

¿Alguien que esté presente sin jugar al “ahora sí, ahora no”? Y ojo, porque aprender a soltar no significa ser frío o dejar de sentir, sino comprender que mereces relaciones que fluyan, no que te mantengan en una incertidumbre constante.

¿Y si se arrepiente y vuelve?

Te voy a ser honesta: si se aleja y luego vuelve como si nada hubiera pasado, lo más probable es que esa persona no haya cambiado nada. Las relaciones saludables no se basan en ir y venir según las ganas o la emoción del momento, sino en construir algo desde la estabilidad, la honestidad y la compatibilidad de pareja. 

Aquí es donde vuelve a entrar en juego la madurez emocional: tú decides si quieres abrir de nuevo esa puerta o prefieres seguir adelante y buscar a alguien que esté dispuesto realmente a quedarse sin que tengas que pedirlo. Sea cómo sea, si decides darle otra oportunidad, asegúrate de que no haya más love bombing de por medio. Observa si hay un interés real y si el comportamiento de esa persona es coherente con sus palabras.

Qué hacer en lugar de buscarlo

¿Sabes qué es lo mejor que puedes hacer cuando alguien se aleja? Volver a ti. Reenfocar esa energía que estabas poniendo en la otra persona y usarla para cuidarte y conocerte. Retoma tus hobbies, rodeate de amigos que te aporten, reflexiona sobre lo que realmente quieres en tus relaciones y no tengas miedo a estar solo o sola. O a estarlo por un tiempo, o de otra forma (sin tener que renunciar a tus vínculos).

Si lo piensas bien, la soledad no es el enemigo; el verdadero enemigo es conformarte con migajas emocionales solo por miedo a quedarte sin nada. Si se aleja no lo busques, porque lo que necesitas no es alguien que te abandone a medias, sino alguien que quiera estar contigo al 100%.

Merece la pena esperar por lo que es real

Al final, las relaciones no deberían ser una lucha constante por la atención o el afecto de la otra persona. Cuando alguien se aleja, es una señal de que tal vez esa persona no era compatible contigo o no estaba lista para lo que tú necesitas. Soltar duele, lo sé. Pero insistir en algo que no va a ninguna parte duele mucho más. Si se aleja no lo busques; confía en que mereces relaciones donde no tengas que perseguir a nadie para que se quede. 

Cultiva tu madurez emocional, escucha tus necesidades y, sobre todo, respétate lo suficiente como para no mendigar el amor de nadie. Porque cuando encuentres a alguien con quien haya verdadera compatibilidad de pareja, no necesitarás correr tras él: esa persona estará a tu lado porque querrá quedarse. Todo esto forma parte de lo que trabajamos en la terapia relacional.

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