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RUPTURA Y RECHAZO

Las rupturas amorosas y el rechazo son dos situaciones que nos pueden generar malestar y dolor, y que nos conectan con nuestros miedos, inseguridades o heridas de rechazo. Y es probable que la mayoría de nosotros nos hayamos preguntado alguna vez cómo superar una ruptura amorosa, cómo sanar una herida de rechazo o cómo superar el miedo al rechazo. Hablamos de situaciones que impactan directamente en nuestra autoestima y en la idea que tenemos de nosotros mismos. Por eso el amor propio y el trabajo personal son elementos clave aquí.

Cómo superar una ruptura amorosa

No existe una fórmula mágica sobre cómo superar una ruptura amorosa (o cuando acaba una relación que justo estaba empezando, sin haber llegado a convertirse en “relación”), aunque sí sabemos que uno de los objetivos tras una ruptura será iniciar el proceso de duelo y poco a poco adaptarnos a la nueva realidad. Las fases de una ruptura de pareja se asemejan a las fases del duelo habitual; negación, rabia, tristeza, negociación y aceptación. Iremos transitando de una fase a otra y volviendo a la anterior, en un proceso que no es lineal. En una ruptura, lo importante será cuidarnos e identificar aquellas cosas que dificultan que sanemos (como, por ejemplo, mantener aún el contacto con nuestro ex).

Fases de una ruptura amorosa

Las fases de una ruptura suelen incluir la negación (sobre todo al principio), cuando no creemos que esto haya pasado; la rabia por nuestro ex o por la finalización de la relación; la tristeza, cuando conectamos con la realidad y nos invade la pena, los bajones después de una ruptura y la melancolía por lo que ya no es; la negociación, cuando creemos que aún hay cosas que podemos hacer para recuperar la relación y finalmente la aceptación, cuando integramos que esa persona ya no es nuestra pareja y reubicamos el vínculo, siendo esta la etapa que culmina el duelo.

No hay una respuesta única a esta pregunta. Algunas claves sobre cómo aceptar una ruptura son empezar a tomar consciencia de la realidad, validar nuestras emociones, practicar el autocuidado, cultivar la paciencia, conectar con antiguos placeres y, sobre todo si la ruptura es definitiva, tratar de seguir adelante con nuestra vida. Este proceso de sanación e integración requiere tiempo, amor propio y terapia psicológica en muchos casos.

Quizás te preguntes si existen técnicas psicológicas para superar una ruptura amorosa, y no es tanto que haya técnicas específicas para eso, sino que hay técnicas que nos ayudan a integrar la pérdida de ese vínculo, acoger lo que sentimos y volver a ilusionarnos por la vida (y por otras personas, en el futuro), de nuevo. La reestructuración cognitiva, el mindfulness y la aceptación, por ejemplo, son técnicas que pueden ayudarnos en el proceso.

El miedo al rechazo implica ese temor a ser juzgadas o abandonadas en nuestras relaciones, e impacta en la forma que tenemos de vincularnos con los demás. Si por ejemplo yo siento que es probable que me rechacen y actúo en consecuencia, no resonaré con personas que puedan valorarme y quererme, lo que alimentará un círculo vicioso, generándome más inseguridad y dificultad para intimidar y mostrarme cómo soy realmente. El miedo al rechazo, igual que la herida de rechazo, pueden trabajarse en terapia.

La herida de rechazo a menudo es el origen del miedo al rechazo, y es la sensación de ser no deseada o no lo suficientemente buena debido a experiencias pasadas de rechazo con antiguas parejas, los amigos o la propia familia. A la hora de vincularnos y de construir relaciones, esta herida puede provocar inseguridad, temor al abandono y patrones de comportamiento defensivos, lo que dificulta la intimidad y la conexión emocional. Si quieres empezar a construir relaciones íntimas y sentirte poderosa, es importante poner luz a esa herida de rechazo y trabajarla.