¿Por qué no soy feliz?
5 hábitos efectivos para conseguirlo
¿Has sentido alguna vez que no eres feliz? Es muy probable que sí, y es que muchas veces nos sentimos desmotivados, insatisfechos con nuestra vida. Descubre por qué ocurre y 5 consejos que puedes aplicar en tu día a día para ser feliz.

“¿Por qué no soy feliz?”. Tal vez te asalte este pensamiento de vez en cuando. Y además te choca, porque rápidamente conectas con el “lo tengo todo pero no soy feliz”. Un trabajo que te gusta, una pareja estable, familia que te quiere, salud… Entonces, ¿qué está ocurriendo? Lo cierto es que hoy en día no sentirse feliz es algo muy común. 

Esta sensación de insatisfacción y vacío afecta a nuestra calidad de vida y a nuestra salud mental, impidiéndonos conectar con el placer y ofreciéndonos esta visión más gris de la vida.


De hecho, los problemas de salud mental han aumentado en los últimos años. Según la OMS, la depresión afecta ya  al 3,8% de la población mundial, y los trastornos de ansiedad, a un 4%. La pandemia causó sus estragos y, de hecho, aún no nos hemos recuperado; según el último informe sobre el panorama de la salud en Europa (Health at a Glance: Europe 2023), publicado por la Comisión Europea y la OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo económico), los niveles de ansiedad y depresión, en muchos países siguen siendo mucho más altos que los niveles previos a la pandemia.

Las causas de la infelicidad

Pero, ¿por qué no somos felices? Algunas de las causas que responden al ‘por qué no soy feliz’ son:

Llevar un ritmo de vida estresante

El hecho de ‘no parar’ y de llevar un ritmo de vida altamente estresante al final implica que nuestros niveles de cortisol (la hormona del estrés) aumenten, y claro, esto sostenido en el tiempo, puede hacer que nos sintamos muy mal a nivel físico y mental, dificultando nuestra capacidad para ‘parar’, desconectar del ruido y las obligaciones y conectar con el placer.

Mantener un excesivo foco en ser productivo

En línea con la causa anterior, el hecho de estar siempre centrados en ‘producir’ y en ‘alcanzar el éxito’, muchas veces hace que descuidemos nuestras necesidades físicas, emocionales y hasta espirituales. Y cubrir estas necesidades, cultivar nuestro bienestar diario, es algo que nos acerca a esa felicidad de la que tan alejados nos sentimos.

El exceso de perfeccionismo y la autoexigencia

El perfeccionismo y la autoexigencia elevada también pueden ser causas de infelicidad. Tener unas expectativas poco realistas y estar buscando constantemente algo que no existe es muy frustrante, y además, dificulta nuestra capacidad para valorar lo que sí tenemos y lo que sí va bien en nuestra vida.

Compararse con los demás

Muchas veces, el ‘¿por qué no soy feliz?’ es, en realidad, un ‘¿por qué no soy feliz conmigo misma?’. Y esto tiene que ver con el hecho de compararse constantemente con los demás, con la vida que tienen y que anhelamos, con sus virtudes que anhelamos… Sobre todo, a raíz del ‘boom’ de las redes sociales, un escaparate donde la gente, en realidad, solo muestra una pequeña porción de su vida.

Precariedad laboral y económica

Pero la infelicidad no solo ‘procede’ de nuestro interior o de lo que hacemos; también de la realidad de fuera, de las condiciones en las que vivimos, que son en muchos casos más precarias que las que vivieron nuestros padres. Si no me puedo independizar, si en mi trabajo me siento explotado, etc., es normal que me sienta infeliz.

5 consejos para ser feliz

Según una investigación realizada en la Universidad de California, aproximadamente el 50% de la variabilidad en la felicidad entre las personas puede atribuirse a diferencias genéticas, alrededor del 10% a diferencias en las circunstancias de vida, y el 40% restante a actividades intencionales y estrategias cognitivas que las personas utilizan

Esto evidencia que, aunque haya causas externas a nuestra felicidad (o internas, en el caso de la genética), que no siempre podremos controlar, hay otros factores en los que sí podemos influir. Y es que, podemos hacer pequeños cambios en nuestro día a día que impacten positivamente en nuestros niveles de felicidad. ¿Cuáles son esos cambios?

1. Potencia las hormonas de la felicidad

Las hormonas de la felicidad son aquellas sustancias cerebrales que nos generan placer y que nos alejan del desánimo. Podemos producirlas de forma natural. Hablamos de las endorfinas, la serotonina, la dopamina y la oxitocina.

  • Endorfinas: Es un potente estimulante natural sin efectos secundarios, que tiene la capacidad de cambiar nuestro estado anímico, y que además actúa como analgésica, activando el centro del placer y generándonos sensaciones satisfactorias. Podemos potenciarlas a través de actividades que nos generan placer, que nos guste hacer, como: bailar, escuchar música, hacer deporte, meditar, tener sexo, el contacto físico (caricias, abrazos…), reír, practicar algún hobbie como leer o escribir, etc.
  • Serotonina: Esta hormona está implicada, entre otros procesos, en la regulación de las emociones y el control del estado de ánimo. Genera sensaciones de relajación y satisfacción (a raíz de experiencias y también, después de comer, porque además regula la función gastrointestinal). Podemos estimularla a través de la alimentación (con alimentos que contengan triptófano, como la pasta, el arroz, los cereales, el pavo, los huevos…), a través del ejercicio físico o tomando el sol.
  • Dopamina: La dopamina se relaciona con la euforia y el ‘subidón’ que nos dan las experiencias, y con el deseo de conseguirlas, con la motivación. Es la responsable de ese ‘éxtasis’ o de esa alegría intensa que sentimos cuando conseguimos un objetivo. Una forma de estimularla es marcarse objetivos a corto plazo. También, consumiendo alimentos ricos en tirosina, como el chocolate, los arándanos o la soja, entre otros.
  • Oxitocina: También conocida como ‘hormona del amor’, está implicada en funciones como la regulación de la frecuencia cardíaca o del estrés. Además, juega un papel especial en nuestros vínculos, ya que aumenta la empatía y la confianza. Para liberarla, debemos conectar con momentos placenteros de la vida, como reír, realizar o recibir masajes, abrazar, el sexo, disfrutar de la compañía de los buenos amigos, etc.

2. La importancia de la gratitud

Otra idea clave para resolver esa incómoda pregunta de ‘¿por qué no soy feliz?’, es practicar el agradecimiento. Por ejemplo, prestando atención a las pequeñas cosas positivas de nuestro día a día, llevar un diario de gratitud, apuntar por la noche en una libreta tres cosas por las que nos sentimos agradecidos, etc. 
De hecho, la investigación científica relaciona la práctica del agradecimiento con la felicidad. En relación a ello, un estudio científico publicado en el Journal of Personality and Social Psychology encontró que aquellos que llevan un diario gratitud, se sentían más satisfechos con sus vidas, en comparación con aquellos que registran eventos neutros. 

3. Presta atención a tus hábitos

Los hábitos inciden muy positivamente en nuestro bienestar. Por ejemplo, es importante buscar actividades que nos hagan sentir bien e intentar realizar cosas que disfrutemos a diario, por pequeñas que sean.

Además, también nos puede ayudar hacer ejercicio, ya que el movimiento físico puede mejorar nuestro estado de ánimo. Por ello, empieza a practicar algún deporte que te guste, o que te llame la atención, o si te cuesta, empieza por pasear.

Finalmente, es crucial mantener una dieta equilibrada y nutritiva, ya que lo que comemos influye, y mucho, en nuestro estado de ánimo y en nuestras emociones.

4. Fíjate en la manera en la que te hablas

¿Alguna vez has pensado que vas a ser la persona con la que hables más a lo largo de tu vida? Y es que, la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos tiene un gran impacto en nuestra autoestima y en la satisfacción que tenemos con nuestra vida. 

Por ello es importante revisar nuestro diálogo interno, ver cómo nos hablamos (¿tal vez esté siendo demasiado crítico o duro contigo mismo?) y empezar a reemplazar esos mensajes por un discurso más autocompasivo, realista y adaptativo.

5. Prioriza el tiempo para ti

Finalmente, recuerda que, aunque a veces puede ser difícil encontrar tiempo para nosotros (el día a día nos absorbe, el trabajo, la casa, la familia, el ritmo frenético en el que vivimos, anteponemos a los demás a nuestras propias necesidades…), es importante buscar momentos para ti, por pequeños que sean.

Cuidarnos por dentro y por fuera, y dedicar tiempo a nosotros mismos, es una forma de cultivar esa relación de intimidad con uno mismo, algo que puede ser positivo para aumentar nuestros niveles de felicidad. ¿Verdad que tú te sientes mejor con alguien con quien tienes confianza y en quien confías? Por eso es tan importante dedicarte tiempo.

No tengas miedo de pedir ayuda

Recuerda, la próxima vez que pienses “no me gusta mi vida, no soy feliz” o similar, piensa en lo que está en tu mano cambiar. Pero claro, no todo depende de nosotros; por ello, aunque hay cosas que podemos hacer para potenciar nuestra felicidad, recuerda que es importante pedir ayuda en el caso de que estos sentimientos se prolonguen en el tiempo y nos causen malestar. 

Existen distintas terapias que nos pueden ayudar a mejorar nuestra felicidad y a sentirnos más satisfechos con nuestra vida, como la terapia de aceptación y compromiso, la terapia cognitivo conductual o la terapia integradora, que se nutre de diferentes modelos de la psicología para adaptarse a la individualidad de cada persona.

Comparte este artículo a quien creas que le va a servir:

¿HARTA DE DEJARTE LA PIEL EN TUS RELACIONES?

Empieza a cambiar las cosas en nuestra masterclass gratuita