¿Cómo salir de una relación tóxica?

¿Te has encontrado alguna vez en una relación donde te sientes completamente conectado o conectada a tu pareja una noche, pero al día siguiente todo cambia? Esa montaña rusa emocional puede ser señal de una relación tóxica. 

Hoy quiero hablarte sobre cómo salir de una relación tóxica, un camino no siempre fácil, pero imprescindible, para recuperar tu bienestar emocional y tu autoestima. Reflexionamos sobre cómo se llega a ella, algunas señales para identificarla y qué primeros pasos podemos dar para salir de ella.

¿Qué es una relación tóxica?

Una relación tóxica es aquella que te hace daño y aun así, te sientes incapaz de abandonar. Es una relación en la que te hacen daño, te descalifican, te tratan de loco o loca, o simplemente no hay coherencia en la comunicación. Por ejemplo, te dicen A, pero sus acciones te transmiten B. 

Esto crea confusión y un constante estado de alerta. Un día todo va bien, y al día siguiente, sientes un parón abrupto, como si estuvieras caminando sobre un campo de minas. Claro, con todo esto, es normal que te sientas perdido y emocionalmente agotado, en estas circunstancias. Antes de hablar sobre cómo salir de una relación tóxica, vamos a ver cuál es su ‘caldo de cultivo’, desde dónde nacen.

El caldo de cultivo de las relaciones tóxicas

Desde pequeños, aprendemos a colocarnos por encima o por debajo en nuestras relaciones. Esto viene de nuestras interacciones con figuras de autoridad, como nuestros padres, que sabían más y nos guiaban. Sin embargo, al crecer, muchas veces reproducimos estos patrones disfuncionales en nuestras relaciones de pareja, lo cual no es sano.

Buscamos salvar a nuestra pareja o nos ponemos en una posición de víctimas, esperando ser rescatados. Pero esto genera un desequilibrio en la relación.

La importancia de identificar el problema: el juego de la salvación

Imagina que eres una persona trabajada emocionalmente, que sabe lo que quiere en una relación. Conoces a alguien con quien tienes una gran química, pero esta persona está emocionalmente cerrada debido a traumas del pasado. Aunque hay momentos de gran conexión, sientes que no puedes avanzar. Esta falta de avance se debe a las barreras emocionales de tu pareja, quien, a pesar de querer amar, se encuentra constreñido por sus miedos y defensas.

Y es común querer empatizar con nuestra pareja y pensar que, con paciencia y amor, podemos ayudarle a superar sus miedos. Sin embargo, esto nos coloca en una posición de “salvadora”, creyendo que estamos mejor preparados que nuestra pareja para gestionar las emociones. Este patrón es insostenible y, a largo plazo, nos hace sentir agotados y frustrados.

La trampa de la simpatía y el ciclo de la frustración

Qué ocurre, que en el intento de salvar a nuestra pareja, podemos caer en la trampa de ser demasiado comprensivos, adaptando nuestra conducta para no incomodarles. Por ejemplo, si tu pareja no responde a tus mensajes como te gustaría, decides no decir nada para evitar un conflicto. Poco a poco, empiezas a minimizar tus necesidades y expectativas, esperando que tu pareja se iguale a ti emocionalmente.

Pero este ciclo puede continuar indefinidamente si no se rompe. Empiezas a darte cuenta de que estás invirtiendo más energía y tiempo en la relación de lo que es saludable. Te preguntas: “¿Qué hago yo con alguien que ya es adulto pero requiere tanta paciencia y concesiones?”. Es aquí donde te das cuenta de que mereces algo mejor, una relación donde haya equidad y reciprocidad.

Cómo salir de una relación tóxica

Tras reflexionar sobre cómo se construyen las relaciones, cómo nos situamos en ellas y el tipo de relación que queremos, es momento de preguntarnos: ¿cómo salir de una relación tóxica? Aquí te ofrezco algunas ideas para empezar:

  • Reconoce el problema: Acepta que estás en una relación tóxica y que mereces algo mejor. Identificar los patrones disfuncionales es el primer paso hacia el cambio.
  • Pregúntate qué es lo mínimo aceptable: Define lo que es aceptable y lo que no en tu relación. No tengas miedo de comunicar tus necesidades y expectativas.
  • Toma acción: Si después de comunicar tus necesidades no ves un cambio real y sostenido en tu pareja, es momento de considerar dejar la relación. Puede ser doloroso, pero a veces es lo único que nos puede llevar a recuperar el bienestar.
  • Haz terapia: Recuerda que un profesional puede darte una perspectiva objetiva y apoyarte en tu decisión.

Un nuevo comienzo: las relaciones que anhelas

Cómo salir de una relación tóxica no es fácil de averiguar, pero es posible, y además, es un acto de amor propio. Ten en cuenta que es un paso hacia aquella vida (y relaciones) que realmente anhelas construir

Recuerda, mereces una relación donde haya respeto, amor y reciprocidad. No tengas miedo de dar el paso hacia tu bienestar; y si lo tienes, siempre puedes trabajarlo con tu terapeuta. 

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