Estás conociendo a alguien y te invaden mil dudas acerca de si esa persona es la adecuada y si aquello va a acabar en algo más que en un efímero encuentro amistoso-sexual.

Aquí tienes un breve listado con los detalles más absurdos que pueden darte grandes respuestas.

1.    La relación que tiene con sus ex parejas

De acuerdo, todos hemos podido experimentar una relación tremendamente tóxica y tormentosa que nos obligue a no poder mantener ni siquiera cordialidad con una ex pareja. Pero si con todas sus anteriores parejas mantiene esta tensión tan desagradable, mala señal. Te está mostrando el tipo de vínculos que suele establecer y la manera en que resuelve los conflictos.

En muchas ocasiones, las relaciones terminan por diferencias irreconciliables y no es extraño que con el tiempo podamos, sin necesidad de llegar a intimar, mantener una relación cordial y respetuosa con aquella persona por lo importante que fue para nosotros en el pasado.

2.    Cómo son sus padres y el modo en que relaciona con ellos

El típico “De tal palo, tal astilla” guarda grandes verdades. Las personas tendemos a reproducir los patrones conductuales y relacionales que hemos visto en casa. Si le preguntas sobre sus padres (cómo son, cómo se llevan entre sí, qué tipo de vida siguen…), obtendrás información de primera.

Y lo más importante, la relación que mantiene tu candidato con sus progenitores será la guinda del pastel. Lo ideal sería una relación positiva y estrecha, sin llegar a la dependencia. Si por el contrario es excesivamente apegada y/o tensa, será una fuente de conflicto para esa persona lo quiera o no y, por lo tanto, también para el que decida compartir su vida con él.

3.    El modo en que trata a sus amigos

Los amigos son la familia que escogemos. Si se esmera en atender a un íntimo cuando tiene un problema y valora el tiempo que pasa con su gente, es un indicador de lealtad, afecto y compromiso hacia sus más allegados. Ten en cuenta que, aunque todavía sea pronto, puede que tú llegues a ser un íntimo como lo son sus amigos. Así que esta pequeña muestra de dedicación y amor, podría extrapolarse a lo que en poco puede ser contigo.

4.    Qué dice de los demás

“Lo que dice Juan de Pedro dice más de Juan que de Pedro”. Así que pon atención al modo en que define y se refiere a otras personas próximas. Si abusa de la crítica y se ensaña con terceros, cuidado. Probablemente éste sea su modus operandi. No te sientas especial, en un momento dado tú podrías ser el blanco para sus reproches.

5.    La antelación en sus propuestas

A pesar de que vivamos en la era de la inmediatez, también vivimos en la era del estrés y del ajetreo continuo.

Está bien dejar un margen a la improvisación, pueden sorprenderte momentos increíbles. Pero si es cierto que, si esa persona desea compartir su día libre contigo, no se arriesgará a comentártelo la noche de antes. Es más que probable que tu agenda ya esté ocupada y no puedas disfrutar de esa agradable velada que te ha propuesto de improviso.

6.    El interés que tiene en tus cosas

Evidentemente que en las primeras citas hay un mercadeo importante y cada cual pretende vender su mejor parte. Pero obviamente, además de desplegar tu vistoso plumaje de pavo real, te interesa averiguar si la persona que tienes delante te interesa. Una cita es similar a abrir un regalo cuyo envoltorio es atractivo pero no sabes lo que contendrá.

Si esa persona no te pregunta a penas sobre tu trabajo, inquietudes, relaciones y estilo de vida, puede que su interés sea puramente superficial o que su verdadera preocupación sea mostrarse adecuado ante ti, ambas desaconsejables.

7.    Su rutina

Su estilo de vida dice muchísimo de vuestro grado de compatibilidad. Conociendo sus horarios, lugares que frecuenta, personas con las que va, quehaceres rutinarios y preferencias de fin de semana, obtienes una más que privilegiada información de lo esa persona es.

¿Te encaja que a menudo salga los domingos, dedique los sábados a dormir, suela alimentarse de alimentos procesados y consuma tóxicos con asiduidad? Ahí tienes la respuesta.

8.    Su previsibilidad respecto a ti

Siempre gusta que nos sorprendan y ese as guardado bajo su manga, hará que esa magia siga ahí. Pero,  ¿cómo se suele mostrar contigo?, ¿acostumbra a seguir un patrón estable?,  ¿o bien su comportamiento puede ser incluso contradictorio de un día al otro?

Para poder forjar algo más que una amistad, debe existir cierta estabilidad desde el principio. Si no es así, puede que os falte tiempo o bien que esa persona no tenga las cosas claras, pudiéndote provocar un enganche ansioso poco recomendable para empezar a construir un proyecto sano.

9.    Su transparencia

¿Sientes esa extraña sensación de que, a pesar de haber tenido varias citas, no conoces a esa persona?

“¿Qué harás este fin de semana?”, “¿Y qué haces exactamente en tu trabajo?”, “¿Con quién vives?”. Ante preguntas directas y claras, recibes información confusa, que no acaba de darte una respuesta.

Cuando no somos claros es porque hay algo que no nos interesa compartir. Si pretendes iniciar una relación abierta, uno de los primeros ingredientes es la transparencia y la apertura de ambas partes.

10.  Su margen de espontaneidad

Sin planearlo, se da una situación imprevista y para veros, uno de los dos debe introducirse en un ámbito desconocido del otro. Puede que sea su grupo de amigos, compañeros de trabajo o entre algún familiar.

“¿Te quieres venir este sábado  a la barbacoa que estamos organizando?” o “¿Qué tal si te pasas a tomar algo, me recoges y nos vamos a cenar tu y yo?”.

Si esa persona permite ese margen de espontaneidad y vive de forma natural estos encuentros, probablemente sea porque no se esconde en ninguna de sus facetas ni te esconde a ti, lo que se suele relacionar con un proyecto más que a corto plazo.

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